CAZADORES DE ASTEROIDES

El personal del Observatorio Astronómico de Mallorca (http://www.oam.es/), inaugurado en mayo de 1991, tuvo la genial ideal de indagar en el campo de la detección de asteroides, poniendo en marcha un ambicioso programa de búsqueda y seguimiento de cometas y asteroides. Esto les llevó a desarrollar una tecnología específica hasta el punto de que hoy, los telescopios robots españoles, con la venia del OAM, compiten con el primer detector de asteroides del planeta: USA. Y digo con la venia del OAM porque el observatorio se puso en marcha con fondos procedentes íntegramente de instituciones baleares, al tiempo que el desarrollo de mecanismos y controladores se produce o coordina directamente desde el OAM.

En la actualidad, la red de telescopios se ciñe a Mallorca y la Sagra (Granada), si bien el proyecto CORA (Centro de Observación Remota de Asteroides), contempla la apertura de dos nuevas estaciones de seguimiento: Ibiza y Menorca. El observatorio de la Sagra (Granada), con tres telescopios robots, se ha convertido en una pieza fundamental del engranaje: 981 asteroides hasta el 1 de septiembre. Hace sólo unas semanas los medios de comunicación se hacían eco de los resultados obtenidos: hasta 200 nuevos asteroides en una sola noche. En sus primeros dos meses se hallaron más de 1000 asteroides.

EL OAM es la sede del SGS, Spaceguard Spain, delegación española de la Spaceguard Foundation (SGF). La SGS tiene como objetivo prioritario institucional, “la protección del medio ambiente de la Tierra y la estructura de la civilización humana”. Constituye un eslabón de primer orden dentro del NEO (Near Earth Object Program), programa desarrollado originariamente por la Universidad italiana de Pisa que cuenta hoy día con un medio de difusión fundamental gracias a la implicación del Gobierno de Castilla León y el Ministerio de Ciencia y Tecnología de España: la página NEODyS, Near Earth Object Dinamic Site (www.newton.dm.unipi.it/neodys/). Por su parte, la Universidad de Valladolid alberga un centro de duplicación de datos en previsión de cualquier incidencia.

El engranaje de científicos no se ciñe a Italia y España. Repartidos por todo el globo, especialmente en Europa, procesan lenta y pacientemente la ingente cantidad de datos que se obtiene cada noche. No se trata simplemente de escudriñar el cielo: el objetivo principal es evaluar los riesgos de impacto sobre la Tierra.

La Asociación de Exploradores del Espacio (ASE), formada por astronautas y personal implicado en los programas espaciales de todo el mundo, llegó a la conclusión de que hoy día disponemos de la tecnología adecuada para detectar y desviar cualquier objeto cuya órbita amenace colisión con la Tierra. No obstante, la ASE comunicó a la ONU la necesidad de coordinar un programa preventivo de cara a la disponibilidad del sistema de defensa.

A principios de agosto la NASA hizo pública queja sobre el retraso de unos fondos asignados por el Congreso hace cuatro años, lo que ha condicionado que apenas realicen un tercio de la labor de seguimiento planteada en origen, en el marco de un programa que habría de evaluar el 90% de las amenazas hasta el año 2020. La Agencia norteamericana estima que pueden rondar las 20000. No obstante, queda patente que la posibilidad de un choque por sorpresa es mínima a día de hoy, aunque muchos astrónomos siguen sin salir del asombro ante la colisión, el pasado mes de julio, de un asteroide de tamaño desconocido contra el planeta Júpiter, dejando una huella del tamaño de la Tierra.