La especie suicida (II)

La línea evolutiva.

Ha sido necesario más de un siglo y miles de acalorados debates de alto nivel, para que hoy día contemos con una propuesta evolutiva decente. En nuestro caso, es decir, el de los humanos actuales, en los últimos 2 millones de años la línea comienza con Homo Ergaster y pasa por el Homo Antecesor (Explorador) de Atapuerca, que ya está en tierras sorianas hace 1’2 millones de años. A partir de Homo Antecesor se generan de un lado nuestros antepasados directos (presentes hace unos 160.000 años en Herto, Etiopía), y de otro el Homo Heidelbergensis. Este último es el ancestro de nuestros primos los neandertales, que se documentan hace ya unos 400.000 años y que se extinguen totalmente en torno al 30.000 antes de Cristo.
La salida de los humanos modernos de África hacia Eurasia se sitúa en torno al 100.000 a.C., si bien en Europa occidental no se documentan individuos antes del 40.000. Los científicos han determinado recientemente que neandertales y humanos compartimos el 99’5 % de nuestro genoma. La mínima diferencia es fruto de una diversificación o ramificación ocurrida hace aproximadamente 500.000 años, a partir de un ancestro común. También estos mismos análisis de ADN han llevado a determinar que hace unos 6’5 millones de años se produce la separación entre humanos y chimpancés.