¿Cómo puede la física plantear la existencia de un tipo de materia que no es tangible o mensurable y cuya composición sólo se puede conjeturar? Es lo que ocurre con la materia oscura, expresión acuñada en 1933 por el astrofísico Fritz Zwicky.
Por muy extraño que pueda parecernos a los legos en la materia (valga la redundancia), a día de hoy la lógica es aplastante. El hecho es que astrónomos y astrofísicos observan con claridad que en el universo actúan fuerzas gravitatorias que denotan la existencia de una masa asociada a una materia no observable. Aunque no pueda verse el origen, sí se perciben sus efectos gravitacionales sobre objetos (materia) visibles.
La ciencia asume sin tapujos la existencia de dicha materia y dado que no emite ningún tipo de radiación electromagnética (al menos no mensurable con la tecnología actual), plantea hipótesis sobre la composición de este elemento aún invisible a nuestros ojos. Invisible sí, pero no por ello extraño o minoritario. De hecho, estimaciones realizadas con modelos predictivos postulan que sólo un máximo del 2% de la masa del universo es de origen bariónico. La materia bariónica se compone básicamente de electrones, protones y neutrones. ¿Dónde se encuentra el origen del 98% de la masa restante del Universo?
Como mantienen científicos e investigadores, el hecho de que aún se emplee un concepto tan vago como “materia oscura” denota que nos queda mucho camino por recorrer para descifrar el enigma. De hecho, lo que hoy es un únicum teórico, hipotético, puede ser en realidad una cuestión mucho más compleja teniendo en cuenta la diversidad de composiciones que puede presentar. ¿Es la antimateria un tipo minoritario de materia oscura por ejemplo?
Se estipula que la materia oscura supone entre un 23 y un 30% de la composición del Universo. El componente mayoritario, entre el 65 y el 75 % del total, se denomina energía “oscura”, de la que prácticamente se sabe lo mismo que de la materia oscura. Con todo, dentro de doscientos años, cuando se estudie cuál era el estado de la astrofísica en 2010, probablemente se nos considerará cuasi prehistóricos por emplear conceptos tan vagos.

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