El alemán Max Wolf fue el padre de la astrofotografía. Este método nacido en 1891, consiste en la realización de fotografías mediante largas exposiciones y permitió a Wolf descubrir o codescubrir un total de 248 asteroides. Su aportación resultó un complemento fundamental al método tradicional para localizar este y otro tipo de cuerpos “móviles”: la observación directa.
El desarrollo tecnológico permite hoy día una práctica generalizada de la astrofotografía sin tener que recurrir a equipos de coste elevado y en los últimos años el empleo de cámaras web adaptadas al telescopio, permite a los aficionados obtener imágenes que no podrían obtenerse sin contar con un buen equipo fotográfico.
A grandes rasgos podemos hablar de tres tipos de fuentes disponibles en internet: las páginas webs oficiales, los miles de blogs y webs que extraen fotos de ellas o que muestran las fotografías propias (en las que no nos detendremos) y los simuladores o visores celestes.
Como fuentes oficiales destacan indudablemente la página web del telescopio espacial Hubble (destacamos a su vez la selección de imágenes del Hubble realizadas por la web spacetelescope.), la página web de la NASA (ruta “Multimedia – Images”), o la página web de la ESA, desde la que podemos acceder a la red de telescopios de la ESA y asociados, caso de la web de la ESO o de la NAOJ.
Otra posibilidad la encontramos en los simuladores o visores celestes. De entre los que he tenido la oportunidad de ojear destacan sin duda alguna las fotografías que ofrecen Google Sky y el World Wide Telescope.
Hoy día se están ejecutando varios proyectos que permitirán a cualquier usuario observar el espacio a través de un telescopio conectado a internet.
Imagen: Nebulosa carina.
Fuente: Hubble web site

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