La evolución biológica




Renacuajos en una charca tarifeña.



En la web bioinformática, de la Universidad Autónoma de Barcelona, el profesor Antonio Barbadilla publica un completo trabajo que podemos descargarnos en versión pdf.

Junto a la exposición del conocimiento que se posee hoy día, destacamos una afirmación sobre todas: la evolución no tiene dirección definida. Uno de los apartados más interesantes a mi parecer, es el relativo a la “Sexta extinción en masa”, que comienza con dos frases tan claras y sencillas de entender, como demoledoras para algunos: “El destino natural de cada especie es su extinción. Pero la vida continúa porque muchas especies dejan especies descendientes antes de morir”.

A partir de ahí, hace un interesante matiz sobre los efectos negativos que puede causar la sobrepoblación de una especie determinada (¿imaginas en qué especie pone el acento?), lo que lleva al profesor a reflexionar en apartados posteriores, acerca de los problemas que ha de solucionar la especie humana para evitar su desaparición.

Es recomendable seguir los enlaces que siguen a dicho trabajo, donde podemos ampliar información sobre genética y evolción.

Hace unas semanas leí no me acuerdo dónde, que uno de los mayores riesgos a los que se enfrenta la especie humana es el de la reducción de las mutaciones genéticas. En el artículo se ponía especial énfasis en la práctica desaparición de comunidades aisladas debido a la globalización, de modo que se ha producido una homogeneización genética en nuestra especie. A ello sumaban un dato muy curioso: las posibiliddes de mutación aumentan si el padre tiene más de 50 años. No sé si esto último será cierto, pero no puedo negar que, al paso que voy, me sirve de consuelo.