Eclipses para el año 2011




Simulación del eclipse del 4 de enero, en el programa Stellarium



En el año entrante se producirán seis eclipses, cuatro solares y dos lunares. Para ser testigos de todos ellos debemos tener preparado el equipaje y estar dispuestos a viajar. En las tablas siguientes presento un resumen de la información relativa a cada evento.

Mientras tanto, aprovecho la ocasión para desearte una Feliz Navidad y un Próspero 2011, al tiempo que te agradezco de todo corazón el seguimiento de este modesto blog. Un fuerte abrazo.


ECLIPSES SOLARES 2011
DIA
TIPO
HORA (GMT)
VISIBLE DESDE
INICIO
MAXIMO
FINAL
4 de enero
parcial
06:40:00
08:51:00
11:05:00
Africa, Europa y Asia
1 de junio
parcial
19:25:00
21:17:00
23:10:00
Asia, Norte de Europa y Norte de América
1 de julio
parcial
07:55:00
08:39:00
09:25:00
Mar Antártico
25 de noviembre
parcial
04:20:00
06:21:00
08:20:00
Sudáfrica, Antártida y Sur de Oceanía


ECLIPSES LUNARES 2011
DIA
TIPO
HORA INICIO (GMT)
VISIBLE DESDE
Penumbral
Parcial
Total
15 de junio
total
17:24:00
18:22:00
19:22:00
Sudamérica, Europa, África, Asia y Oceanía
10 de diciembre
total
11:33:00
12:45:00
14:06:00
Norteamérica, Europa, Africa y Asia


Para hacerte una idea de cómo se verá cada evento desde tu localidad, puedes utilizar un planetario como Stellarium, al igual que he hecho yo para generar la imagen que encabeza este artículo.


Fuente:

Curiosidades astronómicas del Sistema Solar: La ley de Titius.



imagenes para blogspot



Las órbitas de los planetas son elípticas, de modo que en el caso de la Tierra por ejemplo, la distancia al sol varía según la época del año. En la órbita de un planeta existe así un punto más alejado del sol (afelio) y un punto más cercano al sol (perihelio).

La distancia media entre la Tierra y el Sol es de aproximadamente 149.597.870 km. Dicha distancia es considerada una unidad de medida denominada Unidad Astronómica (ua), cuyo valor ha variado a lo largo del tiempo en función de los medios técnicos empleados para realizar las mediciones.

La distancia entre la Tierra y el Sol fue utilizada por Copérnico en el siglo XVI como referencia para calcular la distancia entre los distintos planetas del Sistema Solar y el Sol. Entonces sólo se conocían Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, descubriéndose Urano en 1781 (William Herschel) y Neptuno en 1846 (Adams-Le Verrier). A través de sus mediciones, Copérnico reforzará su teoría acerca de que los planetas conocidos, la Tierra incluida, giran alrededor del Sol. Hasta ese momento el modelo geocéntrico de Claudio Ptolomeo era el vigente.

Avanzando en el tiempo, ya en 1766, el astrónomo alemán Johann Daniel Titius formuló una ley que permitía predecir la situación de cuerpos celestes. No obstante, cometió el error de hablar de su descubrimiento al director del observatorio de Berlín, Johann Elert Bode, quien la publicó como descubrimiento propio en 1772.

Basándose en la distancia entre la Tierra y el Sol (1 ua), Titius descubrió una secuencia numérica mediante la que se obtenía, a través de un simple cálculo, la localización de distintos cuerpos celestes en el Sistema Solar.

La fórmula era a= n + 4 , donde n era un número de la secuencia, en
                               10
concreto el doble del número anterior. La secuencia numérica que arrojaba un resultado tan interesante comenzaba en 0, seguido del 3 y doblándose en adelante esta cifra tomada como n. Así: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96,...., +4/10, arrojaban una cifra en ua que corresponde con la localización de Mercurio, Venus, Tierra, Marte, ¿?, Jupiter y Saturno.

Fuentes:
En ellas encontrarás enlaces a textos complementarios.

Cumbre de Cancún


Nadie esperaba grandes compromisos después de lo ocurrido en Copenhague el año pasado. Aunque los textos respaldados ahora muestran claramente una escasa ambición por incrementar compromisos y actuaciones, al menos la ausencia de avances significativos no es sinónimo de estancamiento. Las espectativas estaban muy bajas y por ello el resultado puede considerarse aceptable, sobre todo porque la unanimidad que se transmite, no significa la desaparición de los grandes debates.

El resultado de la reunión son dos textos que giran en torno a la continuación del Protocolo de Kioto y la creación de un programa de cooperción a largo plazo. Entre los puntos acordados podemos destacar cuatro:

  • Se aplaza la sustitución del Protocolo de Kioto, que debía expirar en 2012. El compromiso de ampliación firmado no elimina el debate sobre la necesidad de que se cree un nuevo protocolo, así como que Kioto sea ratificado por USA. A su vez, varios países plantean la necesidad de que China cambie su rol, aunque hoy día es considerada una economía emergente.

  • Ya sea mediante prórroga de Kioto o a través de un nuevo protocolo, los países muestran la necesidad de reducir a partir de 2020 la tasa de emisión de CO². El volumen de dicha reducción debería ser de entre el 25 y el 40 % respecto a los niveles de emisión de 1990.

  • Se crea el Fondo Verde Climático (GCF), mediante el cual los países más ricos deberán ayudar a los países en vías de desarrollo. Dicho fondo deberá tener una dotación de 100.000 millones de dólares a partir de 2020 y entre sus objetivos están el protejer los bosques tropicales y promover el desarrollo de energías renovables.

  • Se da pie a la creación de un Sistema de Consultas y Análisis Internacional (ICA), de modo que exista información veraz sobre las actuaciones necesarias y desarrolladas por cada país, si bien deberá respetarse su soberanía. Se dan así claros pasos hacia la transparencia y el conocimiento de la implicación individual, especialmente en el caso de Brasil, India y China. Únicamente podrán realizarse auditorías en el caso de que la reducción de las emisiones se lleve a cabo con inversiones del exterior.
   Bolivia es el único país que mostró abiertamente su desacuerdo a los compromisos, criticando que dejan en el tintero numerosos aspectos al tiempo que evidencian el escaso peso de los países en vías de desarrollo en la toma de decisiones, especialmente en el caso de los compromisos que deberían adquirir los más ricos para reducir sus emisiones. La delegación boliviana considera así el texto una copia de las propuestas pactadas por los países más ricos y contaminantes en la pasada Cumbre de Copenhague, criticando el despliegue diplomático realizado de cara a la homogeneización de las posturas individuales.

   Esperemos que la salida de la crisis financiera haga que el próximo año, en la Conferencia de Durban (Sudáfrica), los países se sientan más capacitados para afrontar una mayor implicación. En mi opinión Cancún ha puesto de manifiesto que ante la adversidad es posible frenar e imprimir perspectiva sin renunciar a futuros compromisos y, especialmente, sin retroceder en los logros alcanzados en el pasado.

Págin web de la Cumbre: http://cc2010.mx/es/
Fuentes:

III Conferencia Internacional sobre Clima y Energía






Hace poco más de un año me sorprendía la afirmación que hacían un grupo de científicos sobre la importancia de las nubes para evitar el calentamiento producido por el sol. Dicho así puede parecer un tema absurdo y obvio. Tras analizar la subida de la temperatura en zonas del océano donde existe una baja densidad de nubes, los científicos en cuestión no dudaban en afirman que para protegernos de la subida de las temperaturas producidas por la incidencia del sol, tal vez deberíamos ampliar el parque móvil y “densificar” la atmósfera.

Ponían así de manifiesto que el auténtico peligro proviene del exterior, hipótesis que mantiene dividida a la comunidad científica al menos en lo relativo a su incidencia sobre la opinión pública. Porque, ¿es el cambio climático efecto de la ctividad humana? Y, más aún, ¿se está produciendo realmente un cambio climático?

Las respuestas a estas preguntas no son nada sencillas a juzgar por el panorama científico internacional. Los datos históricos son utilizados por unos como clara evidencia de la incidencia de la actividad humana, mientras para otros los factores antrópicos que afectan a la meteorología y potencialmente al clima son claros, pero poco o nada en comparación con los grandes factores cuya génesis parece natural (cambios en las corrientes oceánicas o en el campo magnético terrestre).

El pasado fin de semana se celebró en Berlín la III Conferencia Internacional sobre Clima y Energía. Sería imposible abordar aquí todas las cuestiones planteadas por los científicos participantes, destacando la importancia que se le confiere al sol y a las nubes como principales agentes implicados en las variaciones de la temperatura. Algunos científicos hacen un llamamiento general a los políticos para que no enturbien lo que constituye un campo de estudio aún por investigar, con más interrogantes que respuestas. Claro que este reproche parece estar más relacionado con la protesta que realizan los Verdes alemanes en el Parlamento, quienes solicitaron que esta conferencia no se llevase a cabo o se hiciera una declaración en la que se indicara la actividad humana como principal factor de cambio climático.

¿Constituye la conferencia de Berlín un hito en la desmitificación de los factores antrópicos del cambio climático? Independientemente del objetivo de los organizadores del evento, personalmente interpreto que los científicos están lanzando un mensaje muy claro: déjennos trabajar en paz, con objetividad. Probablemente será inevitable que científicos, políticos y ciudadanos utilicen la conferencia como arma arrojadiza cuando y como crean conveniente, juntos o por separado, contra sí mismos o contra cualquiera. Puede que muchos ciudadanos y/o políticos se escuden en la importancia de los factores externos para eludir responsabilidades, pero lo importante es que ninguno de los datos presentados el viernes contradice lo que todos sabemos, es decir, que la contaminación antrópica tiene efectos mensurables en el medio ambiente y que podemos reducirlos o eliminarnos dentro de unos márgenes aceptables sin poner en peligro nuestras economías, las presentes o las futuras.

La actividad humana tiene poco que ver con algunos de los cambios que se están produciendo, lo que no significa que no tenga claros efectos nocivos sobre el planeta. Por ello la base de toda la polémica es aún la definición misma del concepto cambio climático, totum revolutum que engloba demasiados aspectos a diferentes escalas, categorías manejables por la ciencia pero no por ciudadanos y políticos (en cuanto a la acción política, mejor ni hablamos de la Cumbre de Cancún).

Para conocer el contenido de las ponencias presentadas en la Cumbre de Berlín, os presento el enlace hacia la web desdeelexilio.com, cuyo administrador estuvo presente en el evento.