En 2013 comenzará el lanzamiento de una red de satélites que permitirá una conexión a internet de banda ancha a bajo coste en países de economía emergente, calculándose un volumen potencial de tres mil millones de usuarios de 150 países.
El proyecto, bautizado como 03b Networks, está promovido por la Sociedad Europea de Satélites, Internet Google, el banco SHBC o el operador Liberty Global entre otros. El presupuesto para poner en funcionamiento los veinte satélites y las distintas estaciones terrestres, asciende a 880 millones de euros (1200 millones de dólares).
Junto a los avances tecnológicos actuales, la orbitación de los satélites a poco más de 8000 metros de altitud permitirá una conexión mucho más rápida, reduciéndose considerablemente la latencia de la señal respecto a los satélites situados en órbita geoestacionaria (a 36.000 meros de altutud).
Se trata sin duda de un esfuerzo loable que permitirá el flujo de información global de una manera que hoy día nos parece ya lograda, porque probablemente a la mayoría de internautas nos resulta difícil concebir que más de la mitad de la población mudial no tiene conexión a internet. No voy a entrar a valorar lo positivo y lo negativo de la interconexión, principalmente porque como usuario, como consumidor compulsivo de internet, es difícil trazar la línea de la objetividad. Pero sí deberíamos tener claro la sobrevaloración de internet en lo relativo a su influencia en el equilibrio de los usuarios, de sus economías, domésticas o nacionales, de sus creencias, individuales o colectivas, etc. Tener en común una conexión a internet no elimina los cientos de desequilibrios existentes, como tampoco la transmisión de ideas ejerce un efecto mágico sobre la idiosincracia de los individuos o los países.
En los últimos días se habla de la importancia de internet en la organización de las concentraciones de protestas en los países musulmanes y no me dirán ustedes que a veces no se trata a internet como a un templo de sabiduría o al bloguero de turno (sin ánimo de ofender, sobre todo teneindo en cuenta que critican prácticas autoritarias), como a un sacerdote. ¿qué puede pensar al oir las noticias un ciudadano que ni siquiera sabe utilizar un ordendor? Probablemente conciba a internet como a un ente vivo, importantísimo, que está presente en todos los hogares del país islámico en cuestión. O mucho peor, que es una herramienta de libertad que sólo usan los demócratas, nunca los afines al gobierno hacia el que van dirigidas las protestas populares.
¿Pero qué pasará si no se realizan en breve las reformas que solicitan los ciudadanos que se han levantado contra las prácticas autoritarias de sus gobiernos? ¿cómo se explicará el hecho de que se incremente la violencia por la lentitud de la apertura? ¿pondrán su acento los analistas, presentadores de informativos y comentaristas de turno en que los ciudadanos han dejado de utilizar internet y por eso han perdido el rumbo?
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